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75 aniversario de la conversión de Morente

por José María Montiu de Nuix Religión en Libertad 27 abril 2012 https://www.religionenlibertad.com/opinion/22219/75-aniversario-de-la-conversion-de-morente.html

Dr. José María Montiu de Nuix, Sacerdote, Matemático y Doctor en Filosofía

Este domingo se cumplen setenta y cinco años de un grande acontecimiento de la historia de España: la conversión del filósofo Manuel García Morente. ¿Maravilla o escándalo? Conversión, consistente ésta en un estruendo terrible o en un rayo luminoso, que algunos aún no le han perdonado. Es el áspero desagrado experimentado ante la conversión al cristianismo de intelectual tan importante. ¡Es el temblor ante Cristo!

          
En 1936 la nación española empezaba a teñirse con la purpúrea sangre de los mártires. El hachazo de la persecución cae sobre la familia Morente. Manuel García Morente, perseguido por los radicales, es catapultado a Francia. Exiliado en París tragó grandes y amargas dosis de sufrimiento y de miseria. Registra su situación personal como desesperante. Llegando a encontrarse en el borde mismo del inmenso abismo del suicidio. Decide entonces escuchar música. Oye emocionadísimo “La infancia de Jesús” de Berlioz. Cantada ésta por un tenor de voz aterciopelada: “nadie puede escucharlo con los ojos secos”. Fue con ocasión de tan tierna belleza musical que por su extraordinario cerebro empezaron a desfilar diversas imaginaciones. Una de ellas le impresionó especialmente: Cristo crucificado abrazando con su afectuoso cariño a los que sufren, a los pobres dolientes. Cedamos aquí cortésmente el paso a las personalísimas palabras del gran filósofo Manuel García Morente:

 “(…) en mi alma (estaba) la visión de Cristo, de Cristo hombre, clavado en la Cruz en una inminencia dominando un paisaje de inmensidad, una infinita llanura pululante de hombres, mujeres, niños, sobre los cuales se extendían los brazos de Nuestro Señor Crucificado. Y los brazos de Cristo crecían, crecían y parecían abrazar a toda aquella humanidad doliente y cubrirla con la inmensidad de su amor; y la Cruz subía, subía hasta el Cielo y llenaba el ámbito todo y tras de ella también subían muchos, muchos hombres y mujeres y niños; subían todos, ninguno se quedaba atrás; sólo yo, clavado en el suelo, veía desaparecer en lo alto a Cristo, rodeado por el enjambre inacabable de los que subían con él; sólo yo me veía a mí mismo, en aquél pasaje ya desierto, arrodillado y con los ojos puestos en lo alto y viendo desvanecerse los últimos resplandores de aquella gloria infinita, que se alejaba de mí”.  

Fue precisamente en aquel momento, abril de 1937, cuando a Morente se le cayeron las escamas de los ojos, llegando así a alcanzar la certeza plena de que Jesucristo es verdadero y perfecto Dios. Después de haber descrito durante tantos decenios un arco intelectual constituido en todos sus puntos por la negación de la divinidad de Jesucristo, se ha encontrado alcanzado y cazado por la pacífica, alegre y feliz flecha de la verdad.

Manuel García Morente, de gran prestigio en la filosofía española, catedrático de ética de la Universidad Central de Madrid, gran decano de esta Facultad, artífice de la ciudad universitaria madrileña, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, subsecretario del ministerio de Instrucción Pública, amigo de Premios Nobel, miembro del grupo de José Ortega y Gasset y de la Institución Libre de Enseñanza, ha llegado a conocer a Cristo, cambiando esto grandemente el rumbo del barco de su vida. Cristo es ya el Sol de su vida y donde está el Sol no tienen luz las estrellas. Cristo es la luz en comparación a la cuál todo lo demás es tinieblas.

           
En este mismo día, pocas horas después, experimentará un hecho místico. Es la noche que va del 29 al 30 de abril de 1937. Morente encuentra que en su habitación está Cristo. La sorpresa fue tal que queda agarrotado, petrificado, como hipnotizado. Se ha encontrado a Aquel que pensaba que nunca habría podido hallar. ¡Qué impacto más grande en su espíritu! Pero, Dios es Amor. Y, Manuel García Morente, pasa de su sorpresa cósmica a experimentar el grandísimo dulce cariño que Dios le tiene. Pase delante el Sr. Manuel García Morente y nos diga con sus propias palabras cómo estaba ante Cristo:“No sé cuánto tiempo permanecí inmóvil y como hipnotizado ante su presencia. Sí sé que no me atrevía a moverme y que hubiera deseado que todo aquello -Él allí- durara eternamente; porque su presencia me inundaba de tal y tan íntimo gozo, que nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía. Era como una suspensión de todo lo que en el cuerpo pesa y gravita, una sutileza tan delicada de toda mi materia, que dijérase no tenía corporeidad; como si yo todo hubiese sido transformado en un suspiro o céfiro o hálito. Era una Caricia infinitamente suave, impalpable, incorpórea, que emanaba de Él y que me envolvía y me sustentaba en vilo, como la madre que tiene en sus brazos al niño. Pero sin ninguna sensación concreta de tacto”. 

          

Experiencia mística de Morente que transformó toda su vida. A la mañana siguiente como respuesta de amor a Cristo decidirá ser sacerdote. Tres años después, en diciembre de 1940, en Madrid (España), el doctor Manuel García Morente será ordenado sacerdote católico. Gran Sacerdote que fallecerá en 1942. Morente dejó tras de sí un gran recuerdo, especialmente en intelectuales que le trataron, como el Sr. Obispo Leopoldo Eijo y Garay, el Sr. Arzobispo José María García Lahiguera, el gran filósofo Antonio Millán Puelles, etc.           

En la conversión de Morente se revela más fuerte la cátedra de la cruz, cátedra de caridad, que los falsos prejuicios respecto a la religión de las altas castas intelectuales, cátedra de la prepotencia. Ciertamente, incluso la beata Teresa de Calcuta, la mano ensangrentada y cariñosa del Crucificado,…, serán interpretadas por algunos como escándalo y absurdo. Pero, la resplandeciente y fulgurante cruz de oro de Cristo, signo de su amor, incrustada en toda la bóveda celeste, sigue conquistando los corazones. Ayer el corazón de Morente, hoy el mío y quizás también el tuyo

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García Morente y el académico Antonio Millán Puelles

por José María Montiu de Nuix Religión en Libertad 7 diciembre 2019 https://www.religionenlibertad.com/opinion/24641995/Garcia-Morente-y-el-academico-Antonio-Millan-Puelles.html

El sacerdote José María Montiu de Nuix es doctor en Filosofía y especialista en la filosofía de Manuel García Morente.

1. Preliminar

El 7 de diciembre, aniversario del fallecimiento de un gran hombre, Manuel García Morente, constituye una magnífica ocasión para recordarle.

El gran filósofo, catedrático de metafísica y miembro de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino, Dr. Eudaldo Forment Giraltcuando lo entrevisté sobre el catedrático y académico Manuel García Morente, afirmó: “Una reflexión, o mejor, una esperanza. Después de estudiar y pensar lo que fue la obra morentiana y conocer la vida de su autor, no me extrañaría que pronto (Manuel García Morente) fuera beatificado por la Iglesia".

Manuel García Morente (1886-1942), catedrático de Ética en la Universidad Central de Madrid, agnóstico durante buena parte de su vida, se convirtió en 1937, a raíz del asesinato de su yernos a manos de milicianos del Frente Popular, tras una experiencia espiritual que bautizó en un libro donde la relata como El hecho extraordinario. Viudo y con dos hijas, una de ellas religiosa, entró en el seminario y fue ordenado sacerdote en 1941, un año antes de morir.

2. Introducción

Sobre el gran filósofo Manuel García Morente (1886-1942) también entrevisté al gran filósofo Antonio Millán-Puelles (1921-2005), catedrático de Metafísica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Dicha entrevista tuvo lugar el 10 de septiembre de 2003, en su domicilio particular.

Entrevistarle revestía especial interés, y ello por las razones que acto seguido expongo. Don Antonio era uno de los filósofos españoles más destacados. Así, según el Dr. Eudaldo Forment: “En el estudio del pensamiento de Santo Tomás, en la Universidad de Madrid, ha tenido un papel destacadísimo Antonio Millán Puelles, una de las figuras más importantes de la filosofía española actual” (Historia de la filosofía tomista en la España contemporánea, pág. 39) . Don Antonio era un gran conocedor de la obra filosófica de Morente. Había sido alumno de Morente durante los cursos 1940-1941 y 1941-1942, curso de su fallecimiento. Además, había sido uno de sus más destacados alumnos.

Antonio Millán-Puelles, catedrático de Metafísica, es autor de obras de gran relevancia en su ámbito como La estructura de la subjetividad (1967) y Teoría del objeto puro 1990).

A la entrevista precedió una conversación personal, muy interesante, de la que aquí recojo las ideas principales. La entrevista, entendida en sentido estrictísimo, me la dictó punto por punto, coma por coma. Luego, la revisó palabra por palabra. La misma se encuentra entrecomillada en el punto 7 de este artículo.

3. Morente y la fenomenología

Don Antonio, gran admirador de Santo Tomás de Aquino, había estado siempre muy interesado por la fenomenología, la cual resultó clave en su pensamiento. Recordó, al respecto, con especial gozo, que hasta Karol Wojtyla, Papa Juan Pablo II, se había interesado mucho por el pensamiento fenomenológico, especialmente por el de Max Scheler. Destacó, asimismo, la importante contribución de la fenomenología en orden a una mejor comprensión de las obras de arte.

En la base formativa de este apasionamiento de don Antonio se encontraba haber sido alumno de quién fue pionero de la introducción de la fenomenología en España, Morente. Éste, a su vez, tenía una “deuda de gratitud para con el pensamiento de Edmundo Husserl”.

4. Morente y el tomismo

Tiempo antes don Antonio había escrito como que Morente no hubiese sido tomista. Le manifesté respetuosamente no estar de acuerdo con el contenido de esta afirmación. Mi pensar al respecto, como el del Dr. Eudaldo Forment, era que Morente había sido tomista en sentido amplio, incorporando a su tomismo contribuciones de filósofos modernos. A lo que don Antonio me respondió que esto era precisamente lo que él había querido expresar. Esto es, que la filosofía de Morente había sido un tomismo integrador, que no excluía tales contribuciones.

Quiero resaltar, por su gran importancia, que esta aclaración de don Antonio resulta muy iluminadora y que la misma constituye una clave capital para poder entender correctamente su pensamiento sobre Morente.

5. Morente y el orteguismo

Entre los estudiosos de Morente suele citarse al célebre filósofo y académico Julián Marías. De ahí que comunicara a don Antonio mi deseo de ir a ver a este pensador. Me respondió que no valía la pena ir. Pues, me dijo: está muy polarizado en Ortega, ha roto con muchos filósofos, ha roto incluso con Zubiri… Don Antonio también me dijo haber estado, antaño, en la defensa de la tesis doctoral de Julián Marías. Éste, durante su defensa, cometió un importante error académico sobre Santo Tomás, razón por la que entonces no obtuvo el grado de doctor. Según don Antonio, algunos futuros prejuicios de Julián Marías sobre el pensamiento tomista tomaron pie de este fracaso. En suma, Julián Marías no estaba en condiciones de poder darme un conocimiento adecuado sobre Morente. Luego, el transcurso del tiempo me confirmó en lo acertado de este juicio de don Antonio.

Sobre las discrepancias y coincidencias teóricas entre el pensamiento de Ortega y el de Morente se trata más abajo, en el punto 7. También ahí se refiere la actitud siempre amical de Morente para con José Ortega y Gasset.

6. Morente y el itinerario de un intelectual

Morente pasó de no creyente a sacerdote católico.

 

D. Antonio, del tiempo del Morente no creyente, recordó que éste, hablando públicamente, se refirió a ‘para los que crean en Dios…’ Entonces mismo, una alumna, P. Maruja Aguayo, le interrumpió diciendo: “Pues yo sí creo”. A lo que Morente, replicó: “Dichosa Usted”. Según don Antonio, esta anécdota manifestaría tanto la incredulidad de Morente durante los primeros años de la década de los treinta, como, también, que su incredulidad no era la mentalidad fanática actual.

Del tiempo del sacerdocio católico de Morente, subrayó, sobre éste, que hablaba con todo respeto hacia las personas no creyentes, así como que expresaba, con toda clarividencia, el error filosófico de las mismas.

7. Entrevista al académico Antonio Millán Puelles

Ahora sigue un importante, conciso y denso documento filosófico de don Antonio. El mismo puede comprenderse mejor gracias a la luz aportada por la conversación arriba referida. Este texto literal manifiesta como veía don Antonio a Manuel García Morente. Es su perspectiva o punto de vista. Este texto entrecomillado es lo que antes, en sentido estrictísimo, he denominado “la entrevista”.

“Morente conservó del pensamiento de Ortega lo que no estaba en contradicción con la fe cristiana ni con los puntos fundamentales del pensamiento aristotélico-escolástico. En clase nos recomendó que estudiásemos los Elementa philosophiae aristotélico tomisticae de Joseph Gredt.

»Morente daba una especial importancia a la tesis de la analogía del ser, la consideraba como la clave y el centro de la filosofía clásica que a su modo de

ver era la más apta para la teología de la fe y no sólo para la teología natural o filosófica. Por el contrario, lo que él llamaba el pensamiento romántico (sin limitarlo a lo que históricamente se denomina así) quedaba considerado como una filosofía reduccionista ya en sentido espiritualista ya en sentido materialista sobre la base de la univocidad del ser, de tal manera que el reduccionismo procedente de esta concepción univocista resultaba inepto para una antropología cabal, en la cual se afirma la unidad substancial del cuerpo y del alma del hombre, sin menoscabo de la inmortalidad del alma humana.

»Cuando hablaba de este asunto estaba en disconformidad no explícitamente declarada pero doctrinalmente implícita con las tesis de Ortega en el artículo "Vitalidad, alma, espíritu", artículo incluido en El espectador. Siempre hablaba, en las contadas ocasiones que le dieron lugar a ello, respetuosa y afectuosamente de Ortega. Recuerdo que nos contó un día en clase, afectuoso y dolido al mismo tiempo, cómo Ortega le había escrito felicitándole por su conversión, de la cual le decía que la esperaba, pero reprochándole el haberse convertido en (frase textual) ‘un vulgar cura de misa y olla’. Don Manuel nos confesó que lo que él había querido era ser sacerdote en algún pueblecito, por ejemplo de Toledo, pero que su obispo le había recomendado que continuara, ya sacerdote, explicando en su cátedra de Ética de la entonces Universidad Central.

»No es cierto que debiese a Ortega su pensamiento sobre las ‘expresiones esencialmente ocasionales’ ya que la descripción y afirmación de estas expresiones la recibió de lo que acerca de ellas dice Alexander Pfänder en su célebre tratado de Lógica. Morente estuvo y seguía estando muy influido por la fenomenología husserliana y por algunos de los discípulos de Husserl,

especialmente por Max Scheler converso, no compartía en cambio algunas de las tesis del pensamiento filosófico de Nicolai Hartmann. También se percibía en las clases de Morente algunos ecos de la filosofía de Henri Bergson. Compartía muchos puntos fundamentales de la teoría de los valores en su versión fenomenológica, no en la subjetivista, pero al mismo tiempo subrayaba que la ética quedaba incompleta sin una concepción metafísica de la felicidad”.

8. Conclusiones

Finalizo el presente artículo con unas conclusiones “especialmente pegadas” a esta conversación y entrevista con el gran filósofo Antonio Millán Puelles.

I. Julián Marías y don Antonio han coincidido en que Morente continuó sustentando parte del pensamiento filosófico de José Ortega y Gasset. Sin embargo, don Antonio ha logrado superarle en lucidez a la hora de señalar discrepancias entre el pensamiento de Morente y el de Ortega.

II. Don Antonio ha reconocido que la fenomenología, retorno a las cosas, ha hecho mucho bien a Morente. Pero ha subrayado que, para Morente, ésta ha de ser completada con la metafísica. Metafísica que sigue viva, a pesar del certificado de defunción que le había expedido Kant. Conocimiento metafísico que permite un conocimiento más profundo de la realidad.

III. Don Antonio, a diferencia de Julián Marías, ha logrado captar otra cosa, la cual, resulta verdaderamente capital en el pensamiento de Morente. Esto es, que el pensamiento filosófico de éste devino realmente pensamiento tomista en sentido amplio, tomismo integrador.

IV. El caballero y profesor Morente, en su sincero acercamiento a la filosofía

de Santo Tomás, ha encontrado unas alas poderosas. Éstas le permiten alcanzar grandes cumbres del pensamiento filosófico. No desdice de esto que, según Benedicto XVI, el pensamiento de Santo Tomás es razón humana que se mueve en un horizonte amplio, abierto, donde ésta puede expresar lo mejor de sí. Mientras que, para san Juan Pablo II el Magno, la sabiduría del Aquinate es “la síntesis más alta que el pensamiento haya alcanzado jamás”, pensamiento de “valor incomparable” y de “novedad perenne”.

V. En el sacerdote Morente, su amor, su encanto y a lo que consagró su vida fue Cristo vivo. La vivencia en acto de su amor a Cristo trascendió a su antiguo interés filosófico bergsoniano por el pensamiento de los místicos.

VI. En suma, en el pensamiento de Morente se encuentran tanto elementos nuevos como elementos de su antiguo patrimonio filosófico. Ello no obsta para que pueda afirmarse que, obviamente, y en cierto sentido, su cambio intelectual ha llegado a ser mastodóntico, gigantesco, colosal, inmenso, astronómico, magnífico, lleno de novedad, juventud y perennidad.

VII. La vida de Morente, tapizada de luces y de sombras, experimentó la problemática moderna. Su existencia y su pensamiento alcanzaron su plenitud en el último y ejemplar Morente. Morente converso, maestro que actualmente merece especial y grande recuerdo. Ello también porque, por ejemplo, sigue interpelando hoy, de modo muy vivo, importante y luminoso, a tantos hombres modernos que, sumergidos en la complejidad del mundo actual, no consiguen saciar su sed infinita.

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Manuel García Morente y el filósofo Alberto Caturelli

por José María Montiu de Nuix Religión en Libertad 24 noviembre 2019 https://www.religionenlibertad.com/opinion/819873309/Manuel-Garcia-Morente-y-el-filosofo-Alberto-Caturelli.html

En 2003, en la Ciudad del Vaticano, en el Congreso Tomista Internacional, me encontré con el gran filósofo argentino y miembro honorario de la Pontificia Academia para la Vida, Dr. Alberto Caturelli (1927-2016), con el que conversé. El 5 de junio de 2005 me escribió un email. El contenido del mismo es única y exclusivamente el texto entrecomillado del presente artículo.

Alberto Caturelli fue uno de los grandes filósofos tomistas argentinos del último medio siglo.

Lo que en ese email me comunica es la mejor exposición que conozco del meollo del ambiente vital que padeció Morente durante sus aventuras y peripecias en Tucumán (Argentina). Este email es el punto de vista del Dr. Alberto Caturelli, lo que él piensa al respecto.

Este email permite entender mejor al Morente de Tucumán, ya que “es imprescindible conocer el contexto histórico para comprender las actitudes humanas que suelen condicionar el pensamiento”. Además, la substancia de su contenido es algo que suele ser muy desconocido.

Email de Caturelli

En abril de 1937 Morente se convirtió al cristianismo. No sabiendo nadie de su conversión, devino profesor de Tucumán: “La milagrosa conversión de García Morente se produjo la medianoche entre el 29 y el 30 de abril de 1937; mantuvo en secreto su conversión, aun con sus hijas, que se encontraron con él en París el 9 de junio de 1937; llegó a Buenos Aires el 10 de julio y el 17 del mismo mes, a Tucumán. De acuerdo con el régimen universitario de entonces, debe haber comenzado su curso inmediatamente, hasta concluirlo en noviembre. Aquí los exámenes se llevan a cabo en diciembre; enero y febrero son las vacaciones de verano”.

Morente no ‘exteriorizó’ su conversión: “García Morente venía del neokantismo; era un conocedor de Kant y un excelente profesor. Es lógico que, al menos al comienzo, mantuviera en secreto su conversión”.

La Universidad de Tucumán lo apreciaba, pues lo creían agnóstico, muy distante del cristianismo: “En los ambientes culturales de la Argentina (donde eran muy conocidos D’OrsOrtega y Unamuno entre los laicistas liberales) García Morente aparecía como un agnóstico, republicano, con todas las connotaciones que tenía referidas a la situación española que aquí se vivía como propia”.

La identidad del Departamento de Filosofía de la Universidad de Tucumán se explica por proceder del anticristianismo: “La Universidad de Tucumán era nueva: fundada en 1914, el Departamento de Filosofía sólo fue creado en 1937. ¿Quiénes lo hicieron y quiénes le imprimieron sus ideas? La izquierda más radical, que se caracterizaba por su anticatolicismo militante: desde Buenos Aires, manejó este tema Francisco Romero (fenomenólogo, agnóstico y masón); fueron al nuevo Departamento de Tucumán las izquierdas de entonces por él comandadas: Risieri Frondizi (empirista con un fuerte odio a la Iglesia), Sánchez Reulet y otros menos conocidos, que dejaron su sello en la Universidad. Todos creían que García Morente era uno de ellos y apreciaban sus estudios sobre Kant; porque lo sabían agnóstico, por eso lo contrataron en Tucumán. Si quiere conocer el pensamiento de esos profesores, puede buscarlos en mi Historia de la Filosofía en la Argentina, 1600-2000 (Buenos Aires, 2001); el índice de nombres tiene indicaciones expresas".

Si hubiesen sabido que Morente era cristiano, no habría podido trabajar: “Si quienes contrataron a García Morente y le recibieron en julio de 1937 hubiesen conocido su conversión, habrían rescindido el contrato. Jamás lo habrían tolerado”.

Morente, en Tucumán, padeció el ambiente universitario anticlerical y el rechazo de los católicos: “García Morente declara a monseñor Zaragüeta su gran insatisfacción respecto del ambiente tucumano que le merece un ‘juicio pésimo’; allí ha sufrido mucho y sentido una gran ‘soledad espiritual’. Estoy seguro que no fue sólo soledad interior por atravesar los primeros tramos de la conversión y algunas perplejidades propias del hijo pródigo que regresa a la Casa paterna, sino también la soledad física y social que padeció. ¿Por qué? Respondo a continuación”. “La sociedad tucumana tiene una fuerte tradición católica. Los católicos tucumanos nada sabían de su conversión y le hicieron el vacío. Para los católicos era un agnóstico contratado intencionalmente por los enemigos de la Iglesia”. “Dejemos de lado los antecedentes más antiguos. Los antecedentes próximos coinciden con la llegada de García Morente. Realizó una gran obra educativa fray Ángel María  Boisdron (1845-1924) y de ella surgieron importantes católicos como frutos naturales del ambiente tradicional: Juan B. TeránErnesto Padilla y sobre todo, el eximio tomista Sisto Terán (cf. mi libro) que, además, era un santo varón a quien alcancé a conocer. Su obra principal fue publicada dos años antes de la llegada y fugaz estadía de García Morente. Contemporáneo de la presencia de García Morente fue el excelente filósofo católico Alberto Rougès (cf. mi Historia...). Lógicamente, la sociedad tradicional seguía a éstos… no a un agnóstico contratado por los enemigos de la Iglesia. Ni siquiera deben haberse visto. Siguieron luego otros pensadores tucumanos católicos como Aybar; pero ya no estaba García Morente. Don Manuel estuvo medio año y no tuvo noticias de ese ambiente. Era natural que se sintiera solo: recuerde que reveló su conversión a sus hijas en el viaje de regreso a España en 1938”.

Porque no sabían que Morente era cristiano, publicaron su curso: “Sus Lecciones preliminares de filosofía, versión taquigráfica de sus clases, son típicas de un neokantiano y así las vieron los católicos tucumanos. La Editorial Losada de Buenos Aires, precisamente en la colección dirigida por Francisco Romero, lanzó varias ediciones sucesivas. Yo mismo estudié esos cuatro capítulos sobre Kant que son tan claros. La editorial Losada jamás habría publicado su obra si hubiese conocido su conversión. Por eso, hoy, así como silencian a otros autores católicos, le han ‘olvidado’. Los ‘descendientes’ de Romero rechazan la edición de las Lecciones ‘arregladas’ por Zaragüeta en Madrid años más tarde”.

Conclusión

Las reflexiones siguientes no son de Caturelli, sino mías. No obstante, están muy pegadas, o muy conexas, al contenido de su email. Las últimas líneas del presente artículo van más allá.   

1. Lo externo en Morente

a) Durante los cursos de Tucumán, Morente, con el pasado que ha tenido, no podía tener la madurez propia de un católico practicante de toda la vida: sacramentos, Misa, apostolado,… En este aspecto, se asemejaba más bien a un recién nacido que aún tenía que aprender a dar sus primeros pasos.     

b) Su ambiente vital externo adverso explica que en sus Lecciones... no diera a conocer su nuevo pensamiento. De aquí que, las mismas, las cuales tienen una fuerte componente de historia de la filosofía, no pueden ser representativas de su nueva mentalidad. Las Lecciones... son apuntes de unas clases impartidas bajo una terrible presión. Presión que mucho le hacía sufrir y que le impedía decir lo que deseaba decir.    

2. Lo interno en Morente

Ya en abril de 1937, en París, el amor de Cristo tocó su corazón. Luego, en Tucumán, su interioridad será la de quién ama a Cristo. Éste era el meollo de su vida. Toda su posterior maduración espiritual, paulatina y progresiva, consistirá en el desarrollo de este germen.   

3. La armonización de lo interno con lo externo

Sólo con posterioridad a su docencia en Tucumán logrará armonizar lo interno y lo externo, su interno amor a Cristo con su adecuada plasmación religiosa externa. Llegamos así al último Morente.  

El último Morente es bueno y sabio, ejemplar filósofo cristiano; sacerdote católico, fervoroso y modélico; buen pensador e hijo de la Iglesia; mente científica y creyente obediente y fiel al Magisterio; persona de virtudes y hombre que se purifica con la recepción asidua del sacramento de la confesión... Es decir, finalmente ha logrado armonizar su interior, ya unificado, con lo que es su dimensión exterior. En definitiva, el último Morente es un hombre armónico. También por esto para el tiempo actual resulta un importante referente.   

José María Montiú de Nuix es sacerdote y filósofo especializado en la filosofía de Manuel García Morente.

OTROS ARTÍCULOS DEL AUTOR

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Manuel García Morente, antes y después de su conversión

por José María Montiu de Nuix Religión en Libertad 7 diciembre 2018 https://www.religionenlibertad.com/opinion/593535042/Manuel-Garcia-Morente-antes-y-despues-de-su-conversion.html

El 7 de diciembre ocurre el aniversario del fallecimiento del célebre pensador Manuel García Morente (1886-1942). Resulta pues una ocasión excelente para recordarle.

1932. Capta que Cristo es clave para la ética. “La caridad –en su sentido de amor– fue descubierta por Jesucristo y ha pasado desde entonces a ser un valor común en nuestras estimaciones generales”. Un año después, este increyente, visitando la ciudad donde Cristo fue crucificado, se estremeció hasta derramar lágrimas.

1934. De Dios, como infinito, eterno y trascendente, decía: “Este concepto de Dios es la negación de los conceptos fundamentales de la filosofía”. Más aún, según he descubierto y he comunicado en el Congreso Mundial de Metafísica (2018) y en el libro El Hecho extraordinario de Homo Legens, el error de García Morente, por aquel entonces, llegaba a ser tal que el leitmotiv y la clave de su filosofía era concebir a ésta como la herramienta para la construcción exclusivamente autónoma del universo.

El Hecho extraordinario que relata Manuel García Morente en este libro es el de su conversión definitiva, en la noche del 29 al 30 de abril de 1937. Pincha aquí para adquirir ahora El Hecho extraordinario.

1937. París: imaginando al crucificado, cree en la divinidad de Cristo. En el Congreso Internacional de la SITA (1997), noté, que su vivencia, el Hecho extraordinario, que le siguió, se asemeja a vivencias de los grandes místicos. En el Congreso Mundial de Metafísica (2015) noté que ella fue una importante experiencia mística. Así, percibió a Cristo: “No me atrevía a moverme… Hubiera deseado que todo aquello –Él allí–durara eternamente, porque su presencia me inundaba de tal y tan íntimo gozo, que nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía. Era… como si yo todo hubiese sido transformado en un suspiro... Era una caricia infinitamente suave… que emanaba de Él y que me envolvía y me sustentaba en vilo, como la madre que tiene en sus brazos al niño”.

1938. Tucumán (Argentina): Alberto Caturelli, eminente filósofo argentino, me escribió, contándome que “si quienes contrataron a Morente y le recibieron en julio de 1937 hubiesen conocido su conversión, habrían rescindido el contrato. Jamás lo habrían tolerado”.

1938. España: corazón apasionado, contemplativo. “Recibí la Sagrada Comunión con las mejillas surcadas por gruesas lágrimas”. En “la iglesia... estoy a veces tan perdido en ensueño y en devoción, que me parece que las cosas en torno se enajenan... de mí infinitamente”. “Ayer me tuve que hacer gran violencia para contenerme de besarle la mano a un hombre del campo que estaba arrodillado, tan devoto en su rostro y además, que verdaderamente conmovía”.

 

1939. Su ideal máximo, ser sacerdote. “Estoy contentísimo”, “nada anhelo más que verme ya consagrado por completo a su ministerio”. A ello se preparó apasionadamente: “Estudio teología con muchísimo ardor”. “El estudio y la oración consumen mi tiempo”. Una vez, ante “el texto sagrado… de la Pasión, no podía contener los latidos de mi corazón”. Cantando canciones religiosas “me fue imposible contener la emoción; se me hizo un nudo en la garganta y las lágrimas empezaron a rodar de mis ojos abajo... Fue… una emoción enorme”.

1940. Retractación global de su vida pasada. Así, dice: “El objeto de la sabiduría absoluta es...Dios”. “Prefiero mil veces morir con Dios que vivir sin Dios. He vivido sin Dios y ahora me parece que entonces estaba como muerto. Cada vez que comulgo me entran ganas de morir”. Está cautivado por Jesús: “Una mirada suya basta para esclavizar al corazón más duro... Señor, aquí está tu esclavo... Amar a Dios. Con todo amor, con amor intelectual, con amor sensible, con serenidad y con exaltación... Soy incapaz de decir otra cosa mejor que ésta: te amo, te amo infinitamente”. Navidad le conmueve: “¡El niño que va a nacer... es el Hijo de Dios! El corazón se hincha de ternura y las lágrimas empañan los ojos”. La Pasión le conmueve: “Pensar esto y derretirse el corazón en correspondencia amorosa”. “Ante el pensamiento de la muerte de Jesús, el corazón se encoge y se estruja hasta quedar exhausto de sangre y vida”. Está deseosísimo de ser sacerdote: “Me tarda ya muchísimo... tener... el poder vertiginoso de convertir el pan... en el cuerpo... de... Jesucristo”. Finalmente, en diciembre, fue ordenado sacerdote.

 

1942. Año de su fallecimiento: “La figura de Cristo inevitablemente arrastra y encanta a todo el que la mira con ojos limpios de prejuicios negativos. Basta conocer a Cristo para amarle”. Como demostró el eminente filósofo doctor Eudaldo Forment Giralt, el último García Morente fue pensador tomista en sentido amplio.

En definitiva, según dije en el Congreso Tomista Internacional (Ciudad del Vaticano, 2003): “En la religión católica está la plenitud de la verdad. Un rayo de luz del catolicismo ha penetrado en la frente del profesor Morente. Esta luz superior ha operado un cambio positivo en la mente de este gigante, y le ha dado las alas de águila que le faltaban para remontarse a las mayores alturas”. También su vida se elevó mucho. Según el venerable arzobispo monseñor José María García Lahiguera, fue “siempre un enamorado de Cristo”. En definitiva, vivía en la esfera de Cristo. Recientemente el eminente catedrático Manuel Guerra Gómez, en diversos escritos, ha reivindicado su gran ejemplaridad sacerdotal. Así, su libro Conversión y santidad de un intelectual: Manuel García Morente (2016) y las colaboraciones San Manuel García Morente (2015) e Itinerario espiritual de Morente (2018).

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García Morente: filósofo, converso y persona buena

por José María Montiu de Nuix Religión en Libertad 22 noviembre 2017 https://www.religionenlibertad.com/opinion/60302/garcia-morente-filosofo-converso-persona-buena.html

El 7 de diciembre de 2017 es el 75º aniversario del fallecimiento de don Manuel García Morente. Se trata pues de una efeméride muy importante, un gran evento. Morente resulta grandemente interesante por su persona y obra, así como por sus relaciones con diversas personalidades e instituciones de diverso signo. Tales, son, por ejemplo: don José Ortega y Gasset y la Escuela de Madrid, don Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza, etc. Don Antonio Millán Puelles dijo sintéticamente de Morente: fue “uno de los pensadores españoles más insignes y representativos de la primera mitad del siglo XX”. También que “Morente es todo un símbolo, intelectual y personal, de un tiempo".
 
¿Quién es Morente? Para unos es un filósofo; para otros, un converso… Para mí sobre todo es una persona que logró ser buena. Acto seguido ilustro esta afirmación con algunos testimonios sobre su ejemplaridad.
 
Monseñor Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá durante cuarenta años (19231963), acogió a Morente como seminarista, lo ordenó sacerdote y lo tuvo en su presbiterio diocesano. Don Leopoldo afirmó sobre la ejemplaridad de Morente: “En el presbiterio fue alta y viva llama de luz y de caridad... No sabrá vivir sino para Jesús”. Malogradamente, Morente, que había sido ordenado presbítero en diciembre de 1940, tres años después de su conversión, falleció en diciembre de 1942. Esta muerte afectó mucho al Patriarca de las Indias Occidentales, don Leopoldo, pues “esperaba mucho de él para bien de las almas”. “Sólo me consoló la idea de que Dios le había llamado a Sí cuando vivía aún en el apogeo de su fervor; de las amorosas emociones del altar se lo llevó a la beatitud del Cielo”. Cuando falleció, “su alma se hallaba en un grado máximo de fervor… madura para el cielo”. Afirmaciones todas éstas muy concisas, pero de gran calado.

Morente entró en el seminario mayor de Madrid en 1939. Por aquel entonces el director espiritual del seminario era don José María García Lahiguera. Lo tendrá también de confesor. Desde entonces hasta el día del fallecimiento de Morente éste será su director espiritual. Ambos espíritus se compenetraban muy bien. En definitiva, don José María conocía perfectamente el alma de Morente.
 
No sobra aquí abrir un pequeño paréntesis para recordar cosas muy conocidas de don José María. Actualmente tiene el título de Venerable. Así pues, falta sólo la aprobación de un milagro para que el Vicario de Cristo pueda declararle Beato. García Lahiguera tenía una profunda dimensión mística; cofundó la congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote. Devino obispo auxiliar de Madrid, obispo de Huelva y arzobispo de Valencia… Dicho más sucintamente, ha dejado en la historia una estela de gran personalidad sacerdotal, por su sabiduría y por su ejemplaridad.
 
Don José María sabía del extravío religioso de don Manuel antes de su conversión al toparse con Cristo. Cristo es la Verdad. Y, entonces, “abrazó la Verdad”. Conocía que Morente, por correspondencia de amor a Cristo, había abrazado el sacerdocio: “El sacerdocio se le apareció... como la única forma de corresponder a Dios, consagrándose a Él del todo y para siempre”. Don José María, siendo ya obispo, durante un aniversario del fallecimiento de Morente, dirá sobre éste: su vida fue “movimiento vertiginoso, siempre ascendente hacia Cristo... Su espiritualidad será la de un sacerdote santo, enamorado de Cristo, al servicio de la Iglesia y de las almas... Será siempre un enamorado de Cristo”. Dice también que en su muerte se cumplió lo que sigue: “Debe ser muy dulce morir en la paz de Dios; entrar suavemente en la eternidad con la sonrisa en los labios. El único hombre a quien envidio: el buen ladrón”.
 
En suma, como ya señalé tanto en el Sexto Congreso Mundial de Metafísica (Salamanca 2015) como en mi ponencia en las XX Jornadas de Filosofía (Orihuela, Alicante, 2017), don Manuel García Morente, enamorado de Cristo, ha sido un sacerdote “de grandísima ejemplaridad, como han señalado quienes tanto le conocieron: los obispos Leopoldo Eijo y Garay, académico, y José María García Lahiguera, Eudaldo Forment Giralt (catedrático de Metafísica de la Universidad de Barcelona, académico ordinario de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás, ex director general de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino), Manuel Guerra Gómez (sacerdote con fama de sabio, miembro de la Real Academia, ex presidente de la Facultad de Teología de Burgos), el catedrático de historia Javier Paredes, y creo también Lydia Jiménez (cofundadora y directora general del instituto secular Cruzadas de Santa María, personalidad con grande trayectoria de grandes cargos en el ámbito intelectual internacional)... Pensamos sería muy bueno se concediera la gracia de que se procurara introducir la causa de beatificación y de canonización de Morente”.