La Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias y Sor Patrocinio.....CRISTIANDAD FUTURA......INDEX....
Las llagas de Sor Patrocinio
Carmelo López-Arias / ReL 20 de enero de 2016
Las llagas de la monja es el resultado de una investigación de años del profesor Paredes en torno a la Madre Patrocinio, quien tomó el hábito en el convento de Caballero de Gracia el 19 de enero de 1829 tras una infancia espantosamente dura (su madre la abandonó primero y quiso envenenarla después, como se desvela en la obra), experimentó la primera llaga en julio de ese año, fue atacada de forma brutal y ante testigos por el demonio, profesó el 20 de enero de 1830, el 13 de agosto de 1831, recibió la aparición de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias y el 7 de noviembre de 1835 fue detenida para intentar destruir el foco de piedad popular para los madrileños que había empezado a ser aquel convento a raíz de la aparición.
Sor Patrocinio a los 46 años (convento
de Concepcionistas Franciscanas de Torrelaguna). El cuadro fue
apuñalado por milicianos frentepopulistas durante la Guerra
Civil.
El manto azul fue un privilegio concedido por el Papa Pío IX
a Sor Patrocinio, pues antes de la declaración del dogma de la
Inmaculada Concepción sólo se usaba en circunstancias
especiales.
En el centro, el primitivo monasterio
de San José, Jesús y María de Concepcionistas Franciscanas
de la calle Caballero de Gracia,
según la maqueta de Madrid de 1830 de León Gil Palacio que
puede verse en el Museo Municipal de Madrid.

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La abadesa del convento en aquellos siete años, la Madre Pilar, recibió en 1830 la orden de sus superiores de ir anotando todo lo que viera sobre las experiencias místicas de Sor Patrocinio. La Madre Pilar lo hizo, dando lugar a un relato que, una vez enviado a quienes lo habían encargado, ha permanecido escondido e inédito hasta ahora, fuera de una corta tirada en 1904 para uso exclusivo de los conventos de la orden, de los cuales hasta 18 fueron fundados por La Monja de las Llagas en años posteriores.
Ahora se publican íntegras esas Anotaciones
de la Madre Pilar, abadesa del convento del
Caballero de Gracia, quien las concluyó en 1838. Estaban
destinadas a ser sólo un informe oficial, y están
escritas sólo por obediencia y con desagrado, porque obligaba a
la religiosa a convertirse casi en espía de alguien bajo su
autoridad y a quien amaba y admiraba. Por eso se constituyen en testimonio
de primera mano, fehaciente y honesto, sobre las
virtudes sobrenaturales de Sor Patrocinio.
La sangre lo empapaba todo
Respecto a las llagas, cuenta que las descubrió al tropezar un
día con ella y advertir un gesto de dolor en el costado, por el
que le preguntó. Como siempre, porque nunca se quejaba de nada,
Sor Patrocinio le quitó importancia, pero la Madre Pilar,
temiendo que fuese algo importante, la conminó por
obediencia a decirle qué le pasaba.
Informado del caso el padre Cirilo Alameda, arzobispo de Cuba,
superior general franciscano, y posteriormente primado de España,
le ordenó que la examinase: "A costa de mucha vergüenza
suya vi la llaga, porque siempre se ha advertido en esta criatura
un rubor y un sentimiento tan natural cuando se ha
conocido o visto las cosas admirables que ha obrado y obra el
Señor en ella, como si hubiera cometido el mayor
defecto".
Al principio la abadesa ocultó los hechos a las demás hermanas
y ella misma lavaba la sangre, pero ésta era al final tan
abundante que hubo que revelar a todas la causa. Y con tres de
ellas como testigos, durante un éxtasis en la víspera de la
Ascensión de 1830, se le imprimieron el resto de las
llagas.
"La sangre que sale de todas es con tanta abundancia
a veces, que no podía vivir al parecer naturalmente,
pues la del costado, después de calar el paño que siempre lleva
en ocho dobleces, pasa una plancha de hilas, la túnica de lana,
el justillo, el pañuelo y el hábito, que siempre es gordo, le
rebalsa, y cae hasta la fimbria del mismo hábito", refiere
la Madre Pilar.
Quien piense que todas las religiosas del convento (que, más
allá de los estigmas, conocían día a día la santidad de su
hermana) cayeron en una trampa, se equivoca. Dos de ellas -y lo
cuenta la misma abadesa- concibieron hacia ella una aversión tan
grande como para molestarla durante sus éxtasis con auténticas
agresiones, como pincharle la nuca con una aguja o
ponerle una vela encendida bajo un agujero de la nariz.
Ataques brutales del demonio
Si dejamos de lado las llagas, el episodio más
llamativo al que asistieron las concepcionistas franciscanas del
convento del Caballero de Gracia fue cuando el diablo se
la llevó de allí. Literalmente. Sor Patrocinio solía
recibir tremendas palizas suyas, pero el 26 de octubre de 1830
dio un paso más: "El demonio la sacó del convento, lo
que tanto ha servido para mofa y escarnio de los impíos, pero como
fue verdadero y hay tantos testigos como monjas viven en la
actualidad de las que había entonces, no lo debo omitir".
Y es que fue un auténtico vuelo durante el cual el Maligno la
llevó por los aires fuera del recinto conventual, golpeándola
contra varios sitios y dejándola magullada y agotada durante
varios días: "Echó mucha sangre cuajada y renegrida
por la boca". Estos ataques sólo cesaron tras la
aparición de la Virgen del Olvido, quien le prometió
encadenarle a partir de entonces.
Exquisita caridad
El carácter reservado del documento de la Madre Pilar,
así como la precisión de la narración y la identificación en
ella de los testigos de cada hecho sobrenatural extraordinario,
sólo tres años después de la detención de Sor Patrocinio,
confieren al libro un apabullante valor de prueba,
realzado por las notas de contexto del profesor Paredes.
Por si permaneciesen las dudas, el estudio introductorio del
profesor Forment, miembro de la Pontificia Academia Romana de
Santo Tomás de Aquino, analiza los éxtasis, visiones y estigmas
de La Monja de las Llagas a la luz de la doctrina de la Iglesia y
la teología católica, concluyendo su autenticidad: "Sor
Patrocinio, por estos fenómenos místicos extraordinarios y,
sobre todo, porque vivió en perpetua contemplación,
sufrió en silencio, tomó el dolor y lo convirtió en
reparación, y todo ello con humildad y exquisita caridad".
Javier Paredes destaca para ReL este último
extremo: "A pesar de todo lo que le hicieron durante tantos
años y de todo lo que dijeron de ella, en los miles de folios
que componen su correspondencia privada no se encuentra
ni un solo reproche. No se queja nunca".
Una hermosísima consideración sobre la Virgen
Entre los apéndices de Las llagas de la monja
destacan las dos novenas compuestas por Sor Patrocinio a
poco de cumplir los veinte años, una a la Virgen del Olvido y
otra al Santísimo Cristo de la Palabra. Sorprende la
perfección de su prosa en una joven sin estudios de ninguna
clase. Forment no duda en comparar las consideraciones sobre la
Pasión de Sor Patrocinio con las meditaciones de San
Alfonso María de Ligorio.
En la oración del Octavo Día de la novena a la Virgen del
Olvido, y para obligarnos a considerar y practicar esta
devoción, se dirige a ella con una pregunta comprometida: "¿A
quién amáis más tiernamente, a Jesús o a nosotros?".
Y responde sorpresivamente: "Pues a vuestro dulce
Jesús le ofrecéis, le entregáis Vos misma con un querer el
más generoso a la cruz y a la muerte por nosotros... Sabéis que
el grande medio de agradarle y amarle es que nos améis a
nosotros, ofreciéndole Vos misma en sacrificio como víctima de
nuestra eterna salvación".