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Liberar plazas norteafricanas

Fuente: Wikipedia, con retoques y ampliaciones

La conquista de Granada había sido presentada por los Reyes Católicos como un primer paso para recuperar la «Casa Santa» de Jerusalén en poder del Islam. Pero su interés inmediato era hacer frente a la amenaza que podían suponer el sultanato de Fez y los emiratos de TremecénBugía y Orán, situados más al este. Ya durante la guerra de Granada se habían desplegado flotas y barcos sueltos para impedir que atravesaran el estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán fuerzas musulmanas enviadas para socorrer al reino nazarí. Tras la conquista los Reyes Católicos decidieron que la mejor estrategia para su defensa y la del litoral mediterráneo era ocupar plazas y puntos fortificados en la costa norteafricana y llevar a cabo desde ellos labores de vigilancia y de control del territorio. El reino de Portugal ya poseía desde 1415 el enclave de Ceuta.

Además, se había planteado ya tiempo atrás el proyecto de tomar contacto con el Gran Khan asiático, titular del gran imperio mongol, y conseguir la mutua colaboración para establecer un doble frente, oriental y occidental, ante la peligrosa expansión turca

Melilla en 1497 será reconquistada y liberada en el contexto de la recuperación de plazas fuertes en la costa norteafricana para preparar la liberación de esos territorios o al menos impedir que desde allí se expansionase de nuevo el Islam como lo venía haciendo por los Balcanes y el  Mediterráneo Oriental y amenazando el Occidental. Es Pedro de Estopiñán, por cuenta del Duque de Medina Sidonia el que la libera el 17 de septiembre de 1497.
 

Y Ceuta en 1415 había sido ya reconquistada y liberada por Portugal, que iniciaba además su empresa de exploración de la costa africana para ir a las Indias. En la época de los Reyes Católicos Ceuta está unida a Portugal. La unión de la corona de Portugal en 1580-1581 con las de los demás reinos de España, las antiguas Hispanias, de las que formaba parte Portugal, trajo consigo la unión de Ceuta a España. Cuando la rebelión de 1640, apoyada por Francia e Inglaterra, consigue separar Portugal de España, proclamando al duque de Braganza como rey de Portugal con el nombre Juan IV, Ceuta permanece por decisión voluntaria de sus habitantes en la Monarquía Hispánica, fiel a su rey Felipe IV, y de ahí en la España actual. El escudo de Ceuta aún tiene las quinas de los blasones de la casa real portuguesa heredados de su madre por Felipe II en 1580 y que seguían siendo los de sus sucesores como línea primogénita y los de Ceuta. En el tratado de Lisboa de 1668 en el que la Casa de los Austrias de España reconoce la separación de Portugal bajo la corona de Juan IV, ésta reconoce la pertenencia de Ceuta a España, como habían querido los ceutíes.
Ante los intentos de anexión por el Marruecos actual, no debería omitirse mencionar la integración de Ceuta en España desde las épocas romana y visigoda, por formar parte de la Mauritania Tingitana.

Para legitimar su política, los Reyes Católicos obtuvieron del papa Alejandro VI la bula Ineffabilis (13 de febrero de 1495) que les investía a ellos y a sus sucesores con el dominio de las tierras que conquistaran en África, a lo que se añadió la concesión de indulgencias de cruzada a los combatientes. Dos años después una flota del duque de Medina Sidonia que mandaba Pedro Estopiñántomaba Melilla en nombre de la Corona. Melilla no estaba bajo la autoridad efectiva de ningún emir, lo que facilitará la conservación de la plaza. Su tenencia y defensa fue concedida al duque de Medina Sidonia. Sin embargo, pasarían años hasta que se reanudase esta estrategia de conquista de plazas norteafricanas.

 El cardenal Cisneros fue el que promovió más activamente la liberación de plazas fuertes en el Norte de África como bases para reactivar la Cruzada continuadora de la Reconquista o al menos para impedir o refrenar nuevas invasiones. A él se debe la conquista de Orán en 1509, (empresa que dirigió, no sólo autonombrándose general en jefe de la expedición, sino participando además personalmente en el asalto a sus murallas con 73 años de edad, secundado por Pedro Navarro, conde de Oliveto), y, al año siguiente, las de Bugía y Trípoli.

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Cazaza

Fuerzas de Melilla liberaron en el año 1506 la ciudad de Cazaza, en la costa occidental de la Península de Las Tres Forcas, conquista que le valió al Duque de Medina Sidonia el título de Marqués de Cazaza, pero desgraciadamente fue efímera la liberación, pues terminó a fines de 1533 al ser asaltada la ciudad y degollada su guarnición.

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Trípoli en la Tripolitania ( Libia)

Trípoli es la capital de la Tripolitania en la actual Libia. Es Trípoli de Berbería o Trípoli de África o de Occidente, así llamada para diferenciarla de Trípoli de Levante o de Siria, en el actual Líbano. Fue ocupada por los islamistas dentro de la expansión islámica del siglo VII. En el siglo XVI era una república de marinos y mercaderes colocada bajo la soberanía de los monarcas afjásidas de Túnez. Fue liberada del Islam por Pedro Navarro en 1511dentro de lo que la historiografía islámica denomina «la guerra de los Trescientos años» (1497-1782). Llaman así al periodo iniciado con la liberación Melilla en 1497 por Castilla, seguida de la de Mazalquivir, Orán, Bugía (Bedja’ía), Annaba, Tabarka, Bizerta, La Goleta, Mahdiya, Yerba, Trípoli y otras varias. Se termina ese periodo en 1782 con la firma de un tratado de paz, amistad y comercio con el Imperio otomano, precedido de otros varios con Marruecos, y seguido por los concertados en 1784, 1786 y 1791 con los gobiernos locales (regencias) de Trípoli, Argel y Túnez, dependencias de Turquía pero de hecho independientes. Fue la política de José Moñino, conde de Floridablanca en la época de Carlos III.

Trípoli había sido cedida por Carlos V en 1530 a los caballeros de San Juan de Jerusalén o de Malta, pero en 1551 Dorghút Rais («Dragut» para los europeos) les arrebató la plaza y desde entonces era una dependencia del Imperio turco.

En 1711 el bajá turco Ahmad Caramanli independizó de hecho Trípoli de la Puerta otomana, y fundó en Trípoli un estado autónomo, aunque sometido nominalmente al sultán de Turquía. Esta situación perduró hasta que en 1835 los turcos restablecieron su dominación efectiva, situación prolongada hasta la conquista italiana de Libia en 1911.

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El avance turco al frente del imperialismo islamista.
El proyecto de la Cruzada para liberar las tierras sometidas por el Islam lo sigue teniendo la Europa renacentista, incluso los protestantes. El constante avance turco se encargaba de recordárselo, al menos en una modalidad defensiva, si no reconquistadora. Pero no habían tenido continuidad las empresas de los Reyes Católico y de Cisneros. Incluso se habían ido perdiendo plazas fuertes de las liberadas en el norte de África, mientras el imperialismo islamista acaudillado por Solimán el Magnífico (1520-1566) al frente de los turcos llegaba hasta el centro de Europa, iba dominando del todo el Mediterráneo Oriental y en gran medida el Occidental: en 1521 los turcos islamistas conquistan Belgrado; en 1522, la isla de Rodas; en 1526 su victoria en la batalla de Mohacz les permite ocupar casi toda Hungría; en 1529, llevan a cabo el primer sitio de Viena y en 1532 el segundo.
Carlos V sólo alcanzó dos ocasiones de intervenir: la de las conquistas de la Goleta y de Túnez (1533-35) y la del fracaso ante Argel (1541).

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Participación de Blas de Lezo en las expediciones de 1732-1733 a Orán, que había estado en manos españolas desde 1509 hasta 1709

En junio de 1732, volvió de Cádiz a Alicante para sumarse a esta expedición. El objetivo de esta era recuperar la plaza, que había estado en manos españolas desde 1509 hasta 1709, cuando se había perdido durante la Guerra de Sucesión. Retomarla era una cuestión de prestigio para la Corona y un modo de demostrar el renovado poderío militar y naval español con la nueva dinastía. Lezo quedó como lugarteniente del almirante de la flota de la expedición, Francisco Cornejo, mientras que José Carrillo de Albornoz, conde de Montemar, mandaba las tropas de tierra. Lezo participó en la operación a bordo del Santiago, parte de la flota de doce navíos de guerra, dos fragatas, dos bombardas, siete galeras, dieciocho galeotas, doce barcos varios y más de quinientos transportes que componían la escuadra de la expedición.

El asedio de Orán comenzó el 29 de junio con el desembarco de los veintiséis mil hombres de Montemar. Tras varios choques, se apoderaron de la plaza el 1 de julio. Sofocadas las últimas resistencias, que habían costado más bajas que la conquista de la ciudad, la expedición regresó a España el 1 de agosto, dejando una guarnición. El 2 de septiembre, Lezo estaba de vuelta en Cádiz.

Cuando la expedición marchó creyendo cumplida su meta, Bey Hassan, señor de Orán hasta la reconquista española, logró reunir tropas, aliarse con el bey de Argel y sitiarla. Bombardeó el castillo de Mazalquivir y aplastó una salida de los defensores, en la que perecieron más de mil quinientos soldados y murió además el gobernador español, Álvaro Navia Osorio y Vigil. Este aristócrata fue el autor de Reflexiones militares, libro de cabecera de Federico el Grande. Ante la desesperada situación de la plaza, el 13 de noviembre se ordenó a Lezo socorrerla. Este zarpó de inmediato con los barcos que estaban listos para realizar la travesía: dos navíos de línea, cinco menores y veinticinco transportes, que llevaban cinco mil soldados de refuerzo a la guarnición. A dos días de navegación alcanzó Orán, desbarató el acoso de las nueve galeras argelinas, que se retiraron al llegar la escuadra española, y abasteció a la guarnición.

Decidido a acabar con la amenaza que suponía la flota argelina, decidió perseguirla. En febrero de 1733 logró finalmente localizar la capitana de sesenta cañones, que se había refugiado en la bahía de Mostagán, defendida por dos castillos fortificados. Ello no arredró a Lezo, que entró en la bahía tras la nave argelina despreciando el fuego de los fuertes, consiguió poner en fuga una galeaza que había surgido inesperadamente para auxiliar a la galera, abordarla, incendiarla y, a continuación, destruir los castillos. Retornó entonces primero a Orán y luego a Barcelona, donde recogió a cuatro regimientos de infantería que trasladó a África. Después reanudó la patrulla de la zona, entre Tetuán y Túnez durante dos meses, hasta que una epidemia que se desató en la escuadra lo forzó a regresar a Cádiz.